Acoso sexual


Por Laura Gómez García http://www.ipjcientifica.es/

¡No me gusta cómo me miras!

Aquí encontrarás lo que necesitas saber para detectar si sufres en primera persona acoso sexual y qué puedes hacer si alguien que te importa está siendo acosado sexualmente. Es muy importante respetar la sensación aparentemente subjetiva que la persona que lo vive tenga sobre una situación de posible acoso sexual.

El acoso sexual se genera de manera gradual. Se disfraza en su origen tras tratos de preferencia, ciertos privilegios o beneficios (le apoya, le ayuda, le llena de halagos…)


Conductas que sutilmente indican que se ha iniciado una fijación hacia ti. Con el paso del tiempo seremos capaces de determinar el comienzo de todo.

En cualquier caso, ten muy claro que nada de lo que hiciste o dijiste te convierte en culpable, solo el acosador es responsable.
¿Cómo identificarlo?

Pregúntate: ¿Cómo me hace sentir? ¿Se está pasando de la raya? ¿Me siento violento e incómodo? Pero, ¿qué puede ser acoso sexual? Acoso sexual podría ser cualquier comentario, gesto, acto que produce daño, ofende e intimida a una persona. Cuando alguien tiene un comportamiento con tonos sexuales sin tu consentimiento, percibiendo una situación hiriente, degradante y acosadora. Además, se crea a tu alrededor un clima intimidatorio, hostil, que sientes también humillante.

Es decir todas aquellas conductas que de manera directa o indirecta te hacen sentir mal. Las acciones directas soy muy fácilmente detectables (una amenaza concreta: si no cedes a lo que te digo no te promocionarás, no aprobarás); por el contario las conductas indirectas son escurridizas y pueden pasar desapercibidas. Por ejemplo: gestos sexualmente obscenos o miradas sugerentes. No porque se presenten como “leves” han de pasar desapercibidas. Todas las situaciones revisten de gravedad.

Más situaciones: bromas, insinuaciones y burlas con connotaciones sexuales sobre el cuerpo; la ropa o el sexo de una persona; gestos sexualmente obscenos; fotos, dibujos pornográficos; miradas sugerentes; pedir favores sexuales; difundir rumores sexuales sobre alguien (“cara a cara”, por escrito, por teléfono o por Internet); mostrar vídeos o imágenes sexuales inapropiados sobre otra persona; hacer comentarios o proposiciones de carácter sexual simulando ser otra persona. Por este motivo no es conveniente mandar imágenes o videos de contenido sexual ni a tu pareja (por lo que pueda pasar en un futuro). Será por tanto, todo aquello que sientas que se sale de “lo normal” esperado de aquella persona en ese contexto.

Tú decides que es lo que te incomoda, que es lo que te hace sentir mal.
Has de saber que por lo general el acosador ocupa una posición superior, que condiciona con su comportamiento de forma directa o indirecta el acceso al empleo a la persona acosada; sus condiciones de trabajo, la continuidad del contrato de trabajo, promoción profesional, académica, etc. Pero también, puede darse en una relación entre “iguales” (compañeros de trabajo, de clase).
Por otro lado resulta importante contextualizar de manera correcta los hechos. Es decir, situar bien qué se dice y en qué momento. Similares hechos, comentarios, producidos en diferentes espacios podrían significar cosas diferentes (no es lo mismo una reunión entre amigos que una reunión de trabajo).

¿Qué puedo hacer?

No existe una fórmula estándar para enfrentarse de una manera óptima al acoso sexual. Cada situación y persona es diferente. Pero suele ser útil:

• Empezar diciéndole al acosador que pare. Hazle saber a esa persona que ese comportamiento no es adecuado para relacionarse contigo. Que acabe con su manera de actuar.
• No te calles, no lo vivas solo. Recuerda que no has hecho nada para merecer ese tipo de comportamiento. No lo mantengas en secreto.
• Si lo necesitas pide apoyo psicológico, atención social o asesoramiento jurídico.
• En la medida de lo posible recoge pruebas, documentos, grabaciones de conversaciones (sms, whatsapp), imágenes. Te puede ayudar.
• Busca posibles testigos. Los testigos podrán afirmar lo que cuentas. A la vez te servirán de apoyo y te hará sentir bien. Estarán presentes en aquellas situaciones difíciles para ti preparados para ayudarte si lo necesitaras.
• Ante cualquier amenaza directa, no dudes y llama a la policía

Si sospechas algo

Aprovecha la oportunidad de preguntarle a esa persona si todo está bien. Interésate por qué su rendimiento (laboral, académico) ha disminuido, por qué no quiere ir a trabajar o a la universidad. No tiene que tratarse de un acoso, pero puede ser una manera delicada de preocuparse por el otro y descartar que esté sufriendo en silencio. En ese caso ofrécele tu apoyo. Ponlo en conocimiento de alguien superior.

¿Y ahora qué?

Puede que cada vez que pasa el tiempo y los hechos vayan repitiéndose te sientas como más “pequeñ@, “poca cosa” frente al acosador, al no sentirte capaz de “pararle los pies” o a no saber cómo hacerlo. El acosador se aprovechará de esa sensación para hacerte más vulnerable y débil y así surja más efecto sobre ti sus amenazas y chantajes; para que guardes silencio y atiendas sus demandas. Puede también que sientas que fue tu culpa, que de alguna manera fuiste tú quien comenzó ese primer acercamiento; ¡quítatelo de la cabeza!, tú no tienes la culpa de que esa persona se comporte de esa manera. No seas cruel contigo mismo, no te tortures, solo el acosador tiene la culpa. Lo que no sabe es que ha dado con alguien que no callará y no tolerara más situaciones humillantes.

Nada de lo que haces te hace “merecer” ese tipo de violencia.

Los profesionales del IPJ le recuerdan

• Ante una posible situación de acoso respeta la percepción subjetiva de quien lo pueda estar sufriendo. Infórmate y ayuda a detectarlo e identificarlo.

• Decídete y cuéntalo. ¡Párale los pies! Si recibes amenazas directas o sientes que estas en peligro, ponlo en conocimiento de la policía, ¡no lo dudes!

• Olvídate que tú tuviste algo que ver en que todo aquello empezara. Exclusivamente el acosador tienen la culpa de comportase de esa manera. Nada de lo que dijiste o hiciste te hacen merecer que te haga sentir mal.

• Pide apoyo o atención psicológica y jurídica.



No hay comentarios:

También te puede interesar