En bandeja de plata


Por Fernando Qualytel


Salomé, princesa de Judea, conoció a Juan el Bautista estando éste preso en su palacio por haber ofendido a su madre, la reina Herodías. Salomé se enamoró del profeta, pero Juan el Bautista la rechazó.
El relato cuenta que en un banquete para festejar su cumpleaños. Salomé bailó para el rey Herodes que le prometió el regalo que ella quisiera. Salomé pidió, en bandeja de plata, la cabeza de Juan el Bautista. Herodes, muy a su pesar, lo mandó decapitar y así Salomé pudo besar a su amado. 


“Cuando Herodes oyó aquello decía: Juan, al que yo decapité, ése resucitó. Y es que Herodes había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, porque se había casado con ella. Pues Juan le decía a Herodes: “no puedes tener la mujer de tu hermano”.Herodías lo odiaba y quería matarlo, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, lo protegía, después de escucharlo hacía muchas cosas, y lo escuchaba con gusto. Llegado un día oportuno cuando Herodes en su cumpleaños dio un banquete a sus magnates, y a los tribunos militares y a la nobleza de Galilea, la hija de Herodías entró a bailar, y le gustó a Herodes y a los comensales. El rey dijo a la muchacha: “pídeme lo que quieras y te lo daré”.Y le juró con insistencia: “Te daré cualquier cosa que me pidas,hasta la mitad de mi reino”.Ella salió y le dijo a su madre:¿qué debo pedir?:”la cabeza de Juan Bautista”.En seguida, entrando aprisa donde el rey, pidió: “Quiero que inmediatamente me des en una bandeja la cabeza de Juan Bautista” Y aunque eso puso muy triste al rey, por causa del juramento y de los comensales no quiso desarirarla. El rey, enviando en seguida a uno de la escolta, mandó traer la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, llevó su cabeza en una bandeja y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Cuando lo oyeron sus discípulos fueron, llevaron su cadáver y lo depositaron en un sepulcro” cit Marcos 6: 16-29.

La separación de la cabeza del resto del cuerpo humano produce la muerte. Existe una gran salida de sangre del cuerpo decapitado y de la cabeza, causando una disminución masiva de la presión sanguínea, y una rápida pérdida de la conciencia seguida de muerte cerebral. Aún si la salida de sangre fuera detenida, la falta de circulación para suplir oxígeno al cerebro, conllevaría la muerte cerebral. 

SAMUEL VON SÖMMERRING, reconocido anatomista alemán sentenciaba, en 1794 acerca de la decapitación como pena de muerte: “la decapitación sólo se encontraba en países que se distinguían por la estupidez y la brutalidad de sus leyes”. 

También indicaba que la cabeza separada del cuerpo, mantenía durante algunos segundos la sensibilidad y el pensamiento. El debate sobre el mecanismo de muerte por decapitación siguió con otros autores como JOHN WILSON CROKER, que en 1853 escribia su Historia de la guillotina. La guillotina fue empleada como método de ajusticiamiento. Los médicos de la época, insistían en que el choque de la cuchilla debía causar inconsciencia inmediata, y que la pérdida de suministro de sangre al cerebro producía la muerte pocos segundos después.

Es muy posible que cuando un corazón se detiene, el cerebro puede conservar la conciencia no más de cuatro segundos, a lo máximo doce segundos. Lo que implica que cualquier movimiento que se detecte en los ojos o en los labios no son sino espasmos involuntarios. En pleno siglo XXI, la decapitación es una estrategia utilizada en todo el mundo por organizaciones criminales, para mantener el control sobre los individuos que participan de sus actividades, y como eficaz medio de propaganda para aterrorizar a sus victimas.

No hay comentarios:

También te puede interesar