Las huellas dactilares del cerebro. PEC P300



Por Carla Pérez Portalés

¿Será verdad o será mentira? ¿Será mentira o será verdad?

Que el ser humano es un ser mentiroso por naturaleza es una verdad que pocos cuestionan porque día a día empleamos la mentira como herramienta fundamental para la supervivencia, pero siempre de manera premeditada. De todos los organismos que pueblan la Tierra, hasta el organismo más simple es capaz de mentir instintivamente para sobrevivir, confundiendo, camuflándose o manipulando el ambiente que le rodea. Sin embargo, el ser humano ha aprendido como nadie a disimular el engaño en tal grado que a veces resulta casi imposible detectarlo. 


Es por ello que en la ciencia forense surge cada vez más la necesidad y el reto de poder detectar cuándo un individuo está mintiendo. Existen cantidad de pruebas neurológicas que los psicólogos forenses utilizan como herramientas para detectar la mentira, como el Minnesota Multifasic Personality Invenary (MMPI), el famoso polígrafo y muchas otras. Sin embargo, llama la atención un test neurológico en concreto.

Hace 13 años, el Doctor Lawrence Farwell, un científico americano, fue el primero que empezó a emplear el test neurológico conocido como Prueba neurológica del Potencial de Evocación Cognitiva en investigaciones criminales. La utilización de esta técnica también conocida como Brain Fingerprinting o P300 Paradigma Odd Ball es una técnica neurológica que es capaz de identificar la actividad cerebral de un individuo para determinar si reconoce los detalles concretos que pueden ayudar a aportar información en una investigación criminal y, posteriormente, ser utilizados como prueba ante un tribunal.

Los resultados publicados en la revista Psychological Science, una revista de la Association for Psychological Science, sugieren que una onda particular del cerebro, conocida como P300, podría servir como un marcador que identifica lugares, objetos u otros detalles que una persona ha visto y reconoce de la vida cotidiana. Esta técnica utiliza la electroencefalografía (EEG) o la electromiografía (EMG) que consisten en la captación de señales eléctricas originadas en el cerebro que aparecen como respuesta a una estimulación externa que suele ser sensorial como un sonido, una imagen o también una pregunta.

El Potencial de Evocación Cognitiva funciona del siguiente modo: a la persona sospechosa de estar mintiendo se le coloca en el cuero cabelludo una serie de electrodos que registran su actividad cerebral mientras se le muestra una secuencia de imágenes y palabras en un monitor que hacen referencia a la escena del delito y que incluyen datos que sólo la policía y el autor de los hechos conocen.

De esta manera, por ejemplo si el arma que ha sido utilizada para cometer un asesinato es una pistola, al individuo sospechoso se le proyectan palabras como Uzi, Remigton y Luger. Si el sospechoso sabe que el arma fue una Luger, al ver la palabra escrita su cerebro genera una respuesta, una onda cerebral P300 más grande, que será captada por los electrodos.

Pero ¿es admisible como prueba en un juicio? Todavía no. Y es que la técnica del Potencial de Evocación Cognitivo no ha sido validada científicamente, es decir, no supera los criterios de admisibilidad para considerarla como prueba válida en un proceso penal. Sin embargo, resulta de gran utilidad para la obtención de datos a partir de los cuales se puedan extraer conclusiones sobre distintas cuestiones que afectan a los individuos y que nos ayudarán a descifrar en mayor detalle cuál fue la realidad de lo sucedido, datos cuya interpretación será siempre sometida tanto a la contradicción de las partes como a la definitiva valoración que realice el Juez de ésta.

Sería deseable que en un futuro próximo esta técnica se desarrolle de tal manera que cumpla los requisitos para ser admitida como prueba. Porque la verdad, científicamente validada, nos hará libres.


o   Bibliografía:
Association for Psychological Science (2014) “Brain Wave Detects What People Have Seen, Recognize”. Forensic Magazine. Disponible en: http://www.forensicmag.com/news/2014/09/brain-wave-detects-what-people-have-seen-recognize
BrainWave Science (2014) Disponible en: http://www.brainwavescience.com/brainfingerprinting.html
Coperías, E. (2004) “La ciencia de la mentira”. Libertad Digital. Disponible en: http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/la-ciencia-de-la-mentira-1276221525.html
Peiró P. (2013) “Un cadáver oculto en el cerebro”. El País. Disponible en: http://politica.elpais.com/politica/2013/12/13/actualidad/1386955336_638121.html
Richard González, M. (2014) “Admisibilidad, eficacia y valoración de las pruebas neurológicas en el proceso penal”. Instituto de Probática y Derecho Probatorio de la Facultad de Derecho ESADE-URL. Disponibe en: http://itemsweb.esade.edu/research/ipdp/36_probatica_206.pdf


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