Ética pericial: una reflexión latente.


Por: Helena Licea CyC Ciudad de México.
Al hablar de ética, nos referimos a aquella ciencia dedicada al establecimiento de normas, con el fin de que el hombre sepa conscientemente elegir el bien, al encontrarse en situaciones dónde su juicio se verá comprometido entre el ser y el deber ser, entre intereses y deberes.
La importancia del ejercicio de ésta ética en el perito, está presente al ahondar en temas dónde la pérdida de la visión clara de los límites entre lo que es honesto y lo que no, se hace latente en los encabezados periodísticos del día a día.
Lo sabemos, al perito en ejercicio de sus funciones se le exige un amplio conjunto de cualidades morales e intelectuales, mismas que en el ciclo de su vida podrá ir aumentando a través de la práctica y de la experiencia.
¿Pero qué pensamos al informarnos de las noticias periodísticas del día a día, y saber sobre la falta de ésta ética en algunos de los servidores públicos? Probablemente en algunos de nosotros surjan sentimientos de indignación ante los hechos, y otros tantos pensaremos que tales actos son consecuencia del propio sistema de justicia al que se está adscrito. Hay opiniones encontradas.
Es por ello la importancia del tema que se aborda. El perito debe proceder con honestidad, teniendo tan sólo en cuenta los principios científicos, la formación forense que se ha inculcado en el estudio de la materia.
La actividad pericial nos exige una absoluta honestidad en el obrar. Nos exige actuar con sensatez e imparcialidad, ya que, citando a François Rabelais: “Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma.”


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