¿Se curan los asesinos en serie?


Carlota Barrios Vallejo

Aunque no suelo escribir sobre este tema, esta es una pregunta que me han formulado recientemente varias personas, por lo que he decidido responderla de la mejor manera posible, y desde un punto de vista profesional, por medio del siguiente artículo. 

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En primer lugar, todavía no existe una definición universal de asesino en serie, si bien en el mundo occidental se suele tener por uno de ellos a toda persona que haya cometido más de tres asesinatos dejando un cierto intervalo de tiempo entre cada uno de ellos. 


Muchos expertos llevan años debatiendo acerca de ese factor temporal entre cada una de las muertes, y la mayoría concluye que debe ser algo a medio-largo plazo, más equivalente a meses y años que a días, aunque también se ha tenido por asesino en serie a personas que han matado a sus víctimas con una diferencia de semanas (sin llegar al mes). 

El sujeto que comete tres o más asesinatos con periodos de reposo breves (de días o semanas, aunque esto último todavía depende del experto que lo analice), es el conocido como asesino frenético (spree killer en inglés). 

A modo de curiosidad se puede destacar que algunos de los más famosos seriales españoles, eran en realidad asesinos frenéticos, pero el morbo mediático y la desinformación hacen que en ciertas ocasiones se clasifique erróneamente a estos sujetos que, afortunadamente, no abundan en nuestro país. 

Cabría preguntarse si ese ansia por definir a alguien como asesino en serie viene precisamente a raíz de una casuística histórica como la española, donde el asesino en serie es poco prolífero, o de una suerte de complejo generado por ciertas series de ficción estadounidenses, que cierta prensa amarillista está ávida por explotar. 

Volviendo a la cuestión principal, existe un error de término generalizado que se ha extendido a través de los medios de comunicación y ha llegado al ciudadano de a pie: que los psicópatas son asesinos en serie. 

No todos los asesinos en serie son psicópatas, aunque hay un buen puñado de ellos que presentan una psicopatía de un grado superior a la media, pero en cualquier caso, y lo que sí debe quedar claro, es que psicópata no es sinónimo de asesino en serie.

Por otro lado, la pregunta que nos ocupa no tiene una respuesta simple, puesto que además de necesitar definir el concepto de asesino en serie, hay que señalar que hay varias tipologías, y cada una de ellas clasifica a estos sujetos de una u otra forma y señala sus diferencias, que evidentemente, también se traducen en diferentes tratamientos con mejores o peores resultados.

Por ejemplo, hay asesinos en serie psicóticos que pueden mejorar o curarse mediante un control médico y un tratamiento farmacológico y psiquiátrico adecuado (además de un seguimiento continuo, medida que aún no se aplica en España).

Cuando hablamos de asesinos en serie con una acentuada psicopatía, la cuestión puede complicarse mucho, y de hecho, resulta bastante increíble pensar en términos de curación completa. 

No son pocos los criminólogos que han destacado el escaso éxito de los tratamientos, terapias y controles para este tipo de sujetos, dado que la inmensa mayoría reincide. 

Hay casos puntuales de asesinos en serie psicopáticos, que de alguna manera que todavía no llegamos a comprender, “mejoraron” en su comportamiento criminal. 

Un caso llamativo es el de Albert DeSalvo, también conocido como “el estrangulador de Boston”, que inicialmente era un asesino en serie especializado en ancianas, pero que progresivamente cambió su modus operandi y también su victimario, convirtiéndose en violador serial de mujeres jóvenes en su última etapa como criminal. Algunos expertos han achacado este cambio a la edad, otros a niveles hormonales y otros a su motivación, e incluso a su pensamiento mágico...

El concepto de pensamiento mágico también es importante a la hora de comprender mejor a estos sujetos, dado que esa mayoría de asesinos en serie incurables, tiene fantasías que es incapaz de satisfacer en la vida real, aún actuando durante décadas.

Cuando ese pensamiento mágico se traduce en acciones reales (asesinatos, violaciones, etc.), el sujeto percibe que no puede recrearse igual que en sus fantasías, que hay factores que le impiden llevar a cabo sus planes tal y como los imaginaba, de manera que sigue matando, inmerso en una escalada de violencia y trazando un círculo de frustración que no terminan. 

Al mismo tiempo, el pensamiento mágico supone una interpretación delirante del mundo que no necesariamente implica enfermedad mental, pero lo que a las personas “normales” nos cuesta mucho entender, y por lo tanto, estudiar y tratar. 

Además de la definición y el tipo de asesino en serie que nos ocupe, hay otros factores a tener en cuenta para responder a esa pregunta, como por ejemplo, el limitado conocimiento que tenemos acerca de las diferentes fases por las que pasan estos individuos a la hora de actuar. 

¿Qué ocurre durante esos periodos de reposo? Y ¿porqué vuelven a iniciar el ciclo?

Lo cierto es que no importa que sean psicóticos o psicópatas, organizados o desorganizados, etc.; los asesinos en serie se encuentran bajo el influjo de un ciclo emocional que puede dividirse en seis fases:

- La primera, denominada fase áurea, es el momento inicial en el que el sujeto va perdiendo la poca moralidad o ética que le contenía; fantasea con la idea de la muerte y empieza a intentar llevar a cabo dichas fantasías. Esta etapa es especialmente desconocida y difícil de estudiar.

- La segunda se denomina fase de venteo o de caza, y comprende el momento en el que el sujeto acecha a su víctima, como si de un depredador humano se tratara. Algunos asesinos tienen victimarios muy bien definidos, con víctimas que guardan un sorprendente parecido físico (véase el de Ted Bundy, en la imagen), si bien otros eligen a sus víctimas al azar.

- La tercera, conocida como fase de cortejo, consiste en ese momento en el que el asesino atrae a su víctima de alguna manera; implica cierta falsa amabilidad y engaño, ya que la víctima se confía.

- La cuarta fase es la asesina, que tal y como su nombre indica, consiste en llevar a cabo de forma material, los planes que tenía en mente. 

- La quinta fase es la totémica, y es la etapa inmediatamente posterior a la muerte de la víctima, donde el asesino puede recrearse con el cuerpo, guardar trofeos, etc.

- La sexta y última etapa, es la conocida como fase de resaca, y al igual que la primera (áurea), está menos estudiada que el resto. Por lo general implica un bajón anímico, una cierta depresión de actividad por la que pasa el asesino hasta que vuelve a la fase áurea, es decir, hasta que siente de nuevo ganas de fantasear e idear.

No todos los asesinos en serie tienen los mismos ciclos emocionales. 

Algunos, con ciclos más sencillos, no pasan necesariamente por todas las etapas mencionadas, pero es fácil detectar a aquellos asesinos con ciclos emocionales complejos porque todas las fases son distinguibles, aún cuando la duración e intensidad de cada una de ellas varíe de un individuo a otro. 

En definitiva, hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de determinar si un asesino en serie puede curarse, y seguramente se crearán nuevos y mejores tratamientos en un futuro, a raíz de una mejor investigación de sus tipologías, sus ciclos emocionales y sus pensamientos mágicos. 

Por el momento, este puede resultar un trabajo frustrante para aquellos profesionales que tratan a estos sujetos día a día en las prisiones, y también es duro para los criminólogos e investigadores conductuales que tratan de conseguir un método de curación o una mejora para los comportamientos de agresores seriales, ya sean asesinos o violadores. 


No nos queda otra que seguir abogando por la investigación siempre que sea posible, y concienciando a aquellas personas implicadas directamente en la creación e implantación de medidas de política criminal, acerca de la importancia de esta cuestión.

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