El profiling aplicado a los incendios intencionados: Los 8 arquetipos de incendiarios de Greenpeace España.

Carla Pérez Portalés.
 “El que lucha con monstruos debería evitar convertirse en uno de ellos en el proceso. 

Y cuando miras al abismo, él también mira dentro de ti”

Fiedrich Nietzsche,
Así habló Zaratustra.
Desde tiempos inmemorables es bien sabido que el fuego ejerce una especial fascinación sobre la psicología del ser humano. Si no que nos lo pregunten a los valencianos y a nuestras Fallas. 
Sin embargo, dicha fascinación ha evolucionado hasta convertirse en uno de los problemas ecológicos más importantes que existe en España: el incendio forestal, definido en el artículo 6 de la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes como “el fuego que se extiende sin control sobre combustibles forestales situados en el monte”, afectando a aquella vegetación que en principio no estaba destinada a arder.
Para poder comprender la magnitud del problema con estadísticas, el Ministerio de Medio Ambiente aporta datos para el periodo 1996-2005, intervalo en el cual se desconocen las causas de más del 16% de los incendios y no hay datos de causa intencionada en más del 30%. Como resultado, el total de causas de incendios no clarificadas asciende a un vertiginoso 47% del total.
Llegados a este punto, a los criminólogos nos surgen preguntas del tipo: ¿Cuántos, de todos los causantes identificados de incendios forestales, son detenidos? ¿Coincide la tipología de los detenidos con la estadística sobre causalidad?
La respuesta a esto es que solo un número ínfimo de personas identificadas como causantes de incendios forestales, los incendiarios, son detenidos. Los datos arrojan que en los últimos 10 años, sólo el 1% de los 20.000 incendios que se producen de media en España acaba con alguna detención.
Sabemos a ciencia cierta que la causalidad varía con los cambios legislativos y sociales, el grado y evolución de la conflictividad en el medio rural, la meteorología, el estado de conservación de la red de distribución eléctrica y muchas otras variables que hacen que las estadísticas deban adaptarse a ámbitos temporales concretos.
Es más, en España presumimos de tener un Código Penal moderno que persigue este peligroso delito, pero 20 años después de su entrada en vigor aún no podemos saber cuántos ni quiénes han sido condenados por quemar los montes. Ni el Ministerio de Interior ni la Fiscalía disponen de datos sobre cuántos detenidos por este motivo pasan a disposición judicial o cuántos van a la cárcel.
Es muy común abusar de la figura del pirómano, es decir, de los sujetos que son afectados por un trastorno psíquico, para atribuir un número muy grande de causas diversas, cuando se estima que en realidad el número de afectados por este trastorno psíquico es reducido. La excepción sería el caso de la ciudad Galicia, en el noroeste de España, donde el porcentaje de incendios producidos por pirómanos duplica al de la media nacional.
Para “dar luz” a esta problemática, en el año 2007 Greenpeace España resolvió sacar del anonimato a los responsables de la provocación de fuegos, es decir, a los incendiarios que están quemando nuestros bosques españoles. Con esta finalidad, analizó las estadísticas de causalidad de los incendios forestales que proporciona el Ministerio de Medio Ambiente para identificar y confeccionar el perfil de los 8 arquetipos de incendiarios principales responsables de quemar los bosques españoles:
1. Agricultor irresponsable:
Hombre que vive de la agricultura y que hace uso del fuego de forma habitual y sin autorización, que no toma medidas ni precauciones para la quema de rastrojos (cosechas ya segadas), para quemar los lindes y así eliminar vegetación invasiva, malas hierbas, plagas y enfermedades, restos de podas de cultivos leñosos, entre otras actividades con alto riesgo. Debido a las altas temperaturas propias de la estación, el verano es la época del año más peligrosa para realizar quemas agrícolas, y por ello quedan suspendidas las quemas agrícolas con carácter general desde el 1 de julio hasta el 30 de septiembre, si bien en función de las condiciones de riesgo de cada año este periodo puede ser ampliado. Durante el resto del año no afectado por la suspensión, el horario de quemas permitido es desde el amanecer hasta 2 horas antes del ocaso (aunque este horario general puede variar).
2. Ganadero inconsciente:
Hombre de avanzada edad que utiliza el fuego para detener el avance del matorral, para alimentar a su ganado a partir de la regeneración del pasto y del matorral y para abrir accesos al ganado donde el matorral ha colonizado el monte.
3. Pirómano:
Hombre de menos de 40 años, con baja cualificación profesional y que obtiene satisfacción e, incluso, excitación observando la acción devastadora del fuego, sin intención de hacer daño. Esta patología es considerada un trastorno del control de impulsos frecuentemente asociada al consumo abusivo de alcohol. La conducta pirómana sirve como un alivio a situaciones de vacío existencial, aburrimiento, frustración, rabia o deseo de protagonismo. Los expertos estiman que los pirómanos son responsables del 2% de los fuegos en España.
Según declaran las propias personas que sufren el trastorno, en el momento en el que se inicia el fuego, se encuentran en un estado de "conciencia alterado, como de trance". Sin embargo, los psiquiatras matizan que "son conscientes de lo que hacen y no dan importancia a los daños personales o materiales que puedan causar".
4. Asocial conflictivo:
Joven inadaptado y conflictivo con carencias afectivas, desarraigo familiar y posibles antecedentes delictivos, consumidor de alcohol o drogas y que hace uso del fuego como medio para obtener una venganza, por rabia o como llamada de atención.
5. Mal cazador:
Cazador y buen conocedor del espacio forestal, así como de los requerimientos de la caza el cual hace uso del fuego para facilitar el tránsito de sus presas que necesitan espacios abiertos como la perdiz, el conejo y la codorniz y, a su vez, protestar contra las limitaciones de su actividad afectadas por el acotamiento de la caza.
6. El imprudente:
Hombre o mujer que viven en el medio rural o lo utilizan como lugar de recreo, domingueros usuarios de barbacoas, fumadores o inconscientes de hogueras mal apagadas que no extreman las precauciones porque piensan que nunca le va a pasar a él. Grave error.
7. Interesado:
Personaje variopinto el cual obtiene algún beneficio con el incendio. Lamentablemente, la extinción de incendios mueve tantos intereses contrapuestos que se ha llegado a formar una “economía del fuego” basada en la necesidad de que haya incendios forestales.
8. Don Importante:
Personas a la que no se puede vincular directamente con el fuego, pero que ocupan un puesto de gran responsabilidad, ya sea en una empresa (eléctrica, de servicios forestales, etc.), en un ministerio o en un ayuntamiento, entre otros. De ellas derivan decisiones que afectan directamente al estado de conservación de las medidas de precaución en el trabajo, de la distribución eléctrica, de la conservación de vías de tren o autopistas, etc.


o Bibliografía:
Douglas, J., Burgess, A. W., Burgess, A. G., & Ressler, R. K. (2011). “Crime classification manual: A standard system for investigating and classifying violent crimes”. John Wiley & Sons.
Efe (19 de agosto de 2012). “La mente de un pirómano”. El Mundo. Recuperado de: http://www.elmundo.es/elmu…/…/08/19/noticias/1345375969.html
Generalitat Valenciana (2012) “Manual de Buenas Prácticas en Prevención de Incendios Forestales”. Consellería de Governació.
Greenpeace España (2007) “Incendiarios: El perfil de los que queman el bosque en España”.
Sotoca, A.; González, J. L.; Fernández, S.; Kessel, D.; Montesinos, O.; Ruíz, M.A. (2013) “Perfil del incendiario forestal español: aplicación del perfilamiento criminal inductivo”. Anuario de Psicología Jurídica, 23, 31-38.
Vélez, R. (2003). “La defensa contra incendios forestales. Fundamentos y experiencias”. Madrid: McGraw-Hill.


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