Estudios para determinar la autenticidad de una obra de arte - Parte I



Por Marcela Suárez Ordóñez
Las falsificaciones de obras de arte son por lo general, muy cuidadas y pueden resultar extremadamente convincentes en una inspección superficial. Por ello es necesario la utilización de ciertas técnicas instrumentales que propone la química, para determinar la
autenticidad o no de un cuadro.
El examen óptico
El método óptico puede llevarse a cabo mediante una fuente de luz natural o artificial. La luz natural deteriora la obra, por lo que hay que exponerla por el menor tiempo posible a la acción de los rayos del sol. La luz artificial también degrada la obra pero es la más utilizada para el análisis. Para la observación se requiere una lupa de aumento y una fuente luminosa de 250 w.
La fuente de luz se puede situar en tres posiciones diferentes:
1) Luz frontal: permite abarcar la totalidad de la pieza, y observar si hay desprendimientos de las capas superficiales, retoques deficientes, si el barniz se ha precipitado y oscurecido sensiblemente, si presenta excoriaciones o roturas, si hay manchas indicativas de cultivos de hongos por exceso de humedad, descamaciones o cuarteamientos por resecamiento o excesivo calor que disuelve o pulveriza las encoladuras del sostén, si hay grietas por deficiencias de los pigmentos o el preparado de los sostenes.
2) Luz a 45º de proyección: revela el estado de tensión de la tela, los incipientes desprendimientos, la falta de adherencia, los niveles alterados por restauraciones deficientes anteriores, los parches y las suturas fuera de nivel.
3) Luz rasante con variación de lados y ángulos: revela las mínimas anomalías existentes en los niveles de toda la superficie de la obra, las ampollas, las ondulaciones y las restauraciones imperfectas.
Exámenes técnicos
Radiación ultravioleta: cuando se expone la obra al espectro U.V. se pueden observar las zonas alteradas, ya sea por retoques sobre el barniz o por anteriores restauraciones. Al aplicar ultravioleta sobre el cuadro en un ambiente oscuro, el barniz resulta fluorescente y brilla con un color verde musgo. Los demás colores parecen borrarse del cuadro y el diseño general puede apreciarse débilmente bajo el barniz fluorescente. En aquellos puntos en que le barniz se ha perdido, no hay fluorescencia y se aprecian manchas negras. En síntesis, lo que se observa con la radiación ultravioleta es la capa superficial del cuadro.
Convertidor de imágenes en infrarrojo: consiste en obtener una imagen óptica sobre una superficie fotosensible acoplado a un sistema que proyecta la imagen electrónica sobre una pantalla fluorescente que, a su vez, permite la obtención de una imagen visible. La región del espectro que se utiliza se halla entre los 760 nanómetros y los 2000 nanómetros. Con esta técnica se observan las capas inferiores de un cuadro y confirmar su diseño previo.
Rayos X: la radiación electromagnética afecta a una película fotográfica y generan radiografías, que son placas que muestran las estructuras internas de objetos, personas y sustancias. Se utilizan para completar trabajos de restauración en pinturas de caballete, esculturas y metales, ya que las radiografías ayudan a determinar la condición de las piezas, su legitimidad y auxilia los estudios, las investigaciones y el diagnóstico del restaurador. Los rayos X apoyan la observación de los arrepentimientos, las correcciones o los cambios que el autor realizó en su obra, o bien, a las intervenciones posteriores a las que fue sometida. En el caso de las esculturas, se determina si existe una articulación, alteración o fractura interna en la pieza. Con los metales, se establece el grado de oxidación.
Las radiografías de materiales delgados como pinturas en caballete, óleos o cartón se trabajan con rayos Grenz (tienen menos de 20 Kw). Mientras que los materiales de mayor grosor como la cerámica, pintura en madera, escultura o metales, se trabajan con rayos X.
Sólo el restaurador tiene la capacidad de determinar las piezas que requieren placa. Las piezas no se alteran con la radiación porque no se concentra en este tipo de material.
En la pintura reciente, entre 30 y 50 años, no resaltan las figuras, porque no presentan acumulación de minerales o sustancias que el tiempo adhiere a la obra. Otro factor que impide la claridad de la radiografía es la composición de las sustancias orgánicas o pigmentos vegetales.
Con este método se detecta cuando la técnica de manufactura del soporte no coordina con la de la imagen, porque al sacar la placa se observa que existe otra pintura que puede corresponder a épocas anteriores a la que se observa. También sirve para conocer la conservación del material, los clavos internos que presenta, la constitución o plaga interna que pudiera tener.
Los rayos X contribuyen a complementar los trabajos realizados en los talleres de pintura de caballete, policromía y metales, porque pueden establecer la autenticidad y
condición de los bienes culturales. A través de éstos se registra la estructura interna de las piezas y determina: los detalles, el estilo característico del artista, y la escuela; las modificaciones hechas por el artista original o las alteraciones realizadas posteriormente; los defectos que no se ven a simple vista después de la restauración; y las anomalías estructurales en la distribución de las densidades radiográficas que pueden indicar falsificación en cuadros similares.
Algunas veces se pueden hacer visibles las firmas, fechas e inscripciones que se encuentran ilegibles.
ver segunda parte

Fuente: https://franciscomanes.files.wordpress.com




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