Los asesinos múltiples no son sólo los asesinos en serie (1ª parte)

Dra. Susana P. García Roversi (Argentina)
Veamos esta importante distinción pues se considera asesinato múltiple al que presente tres o más víctimas, considerando los intentos fallidos en los cuales los “objetivos” resultan heridos y/o discapacitados física o psíquicamente:
– Asesinos de masas (mass murderers): llevan a cabo su ataque en un mismo lugar (escena del crimen), sin período de “calma” (sólo detienen su accionar por suicidio, por ser abatidos o capturados por la policía) y dentro de un lapso breve. Sus víctimas pertenecen a un entorno conocido o allegado al atacante de alguna manera, y aquéllas podrían llegar tener alguna relación directa o indirecta con él. En el caso de que las víctimas sean totalmente desconocidas por parte del atacante, estaríamos ante alguien que sufre algún trastorno mental severo, y se descartan los genocidios, ataques terroristas, asesinatos tribales, políticos, religiosos, etc., pues estos últimos son perpetrados bajo órdenes de un comando superior.
Se trata, en un 80% de varones caucásicos, de 25 a 40 años de edad, y es altamente probable que padezcan de algún trastorno mental, actúen bajo la influencia de sustancias adictivas o, a la inversa, no estén tomando la medicación o ésta sea inapropiada. En la mayoría de los casos, tienen una inclinación obsesiva hacia las armas; algunos llegan a poseer verdaderos arsenales y conocen muy bien su manejo, el cual han aprendido en forma de “pasatiempo”, o por haber pertenecido a alguna institución militar o policial, donde hubieran recibido instrucción para ello; algunos fueron “iniciados” por sus propios padres.
Usualmente, se encuentran inmersos en un ambiente de violencia: infancia con abusos por parte de sus padres, en cualquiera de sus formas; burlas, maltratos y hasta abusos en la escuela; maltratos o estrés laboral y, como también se da en los casos de algunos asesinos seriales, a estos individuos también les tocó ser rechazados, ya sea por sus padres, parejas, familiares, superiores (jefes o supervisores), vecinos, o sus pares (escuela, vecindario, trabajo). Algunos estuvieron enrolados en alguna fuerza militar o lo intentaron y fueron rechazados de plano, o admitidos y luego separados o exonerados, situación que, al final, aumenta la magnitud del resentimiento. Lo que los motiva, por lo general, es el deseo de venganza, pues se ven a sí mismos como “víctimas” y “perciben injusticia” a su alrededor; son seres antisociales, solitarios y se sienten muy frustrados. Todo lo anterior se ve también plasmado en los asesinos enfermos mentales, los cuales “ven” o “escuchan” burlas, rechazos y/o “conspiraciones” por dicha causa. 

En forma frecuente, atacan restaurantes, escuelas o universidades, oficinas públicas o privadas, lugares a los cuales los une alguna fijación que resulta del hecho de que ahí “algo le hicieron”; otros, simplemente, sucumben ante delirios provocados por sus propias patologías mentales. Llegan armados; algunos en grado extremo, y, a veces, enfundados en trajes militares o de camuflaje. Por lo general, utilizan armas de gran calibre, automáticas o semiautomáticas –lo cual constituye una cuestión “cultural” en los EE.UU. y también en la zona rural española que, aunque con armas menos sofisticadas, utilizan municiones letales–, para las cuales tienen varias cargas; además, se han dado casos de que porten bombas de fabricación casera o granadas, como complemento. Asesinan a todos aquellos que se crucen por su camino, no importando de quienes se trate, aunque la mayoría será gente que personifique la “causa” de su ira (algunos comienzan por matar a su propia familia o parte de ella).
– Asesinos itinerantes (spree killers): son aquellos que, en un solo evento, realizan su accionar, en dos o más lugares, cercanos o no entre sí, a veces en lapsos relativamente breves de tiempo y, en otros casos, con horas, días, semanas y hasta meses de diferencia, sin período de calma (cooling off). Precisamente, esta última característica es la que los diferencia de los asesinos seriales. El asesino itinerante, por lo general, no termina su raid criminal hasta que se suicida, al verse cercado por la policía, o es abatido por ella, y, en algunos casos, son capturados, enjuiciados y condenados; a veces poseen trastornos mentales (crónicos o transitorios) y son confinados a institutos neuropsiquiátricos penitenciarios (o no, dependiendo de la legislación de cada país). También se presentan otros problemas con esta calificación, porque en cuanto al límite entre el asesino masivo y el itinerante, porque éste es muy sutil. En primer lugar, en cuanto a la palabra location (“locación”, en su acepción de “lugar”) utilizada, pues el “Manual” nada dice en cuanto a qué se entiende por este término; por ejemplo, “locación” puede ser en una misma ciudad, pero en diferentes vecindarios. Entonces, si tomamos a estos últimos como “una misma locación” (por estar en una misma ciudad) diríamos que se trata de un asesino de masas, pero si lo tomamos como “varios lugares cercanos entre sí” estaríamos frente a un asesino itinerante; por mi parte, me inclino por esta última acepción. En segundo lugar, el problema, asimismo, radica en la expresión “en un solo evento”. Hay casos en que el asesino itinerante, precisamente, que se traslada de un sitio a otro, no lleva a cabo “un solo evento”, sino un conjunto de ellos, separados en el tiempo, pero que, en perspectiva, nos muestra un solo raid criminal; los casos más representativos serían los de Charles Starkweather y Andrew Cunanan, quienes cometieron varios asesinatos y, mientras huían de la policía, cruzado estados o ciudades y seguían matando gente “a su conveniencia” (cambiar de auto, conseguir dinero, etc.). El clásico spree killer no es un asesino de masas; es un tipo de asesino múltiple. Pero, a pesar de ello, a menudo, ambas tipologías son confundidas. Como ejemplo, los casos de los asesinos que andan “rondando las calles”, que son clasificados en una u otra tipología. Por mi parte los considero spree killers, al considerar que el asesino masivo comete sus crímenes en un solo evento y en un solo lugar (o lugares muy cercanos entre sí: un centro o un edificio comercial, yendo por varios pisos). Pero también han sucedido en casos de asesinos de masas, como Charles Whitman, que asesinó a su madre en su departamento; luego a su mujer en el que compartía con ella y, al otro día, llevó a cabo la “Masacre de Austin”, por lo cual debe ser clasificado, tristemente, por el número de víctimas en cada evento.
Por lo general, son hombres caucásicos, entre 30 y 40 años de edad, que atacan en diferentes lugares adyacentes, o “en camino”, pero con intervalos de tiempo, a veces breves y otras veces no –horas, días o meses–.También, hay casos en los cuales huyen de la autoridad y llegan a enfrentarla, terminando abatidos por la policía, o se suicidan –en los pocos casos con trastornos mentales– y otras veces, atrapados, enjuiciados y recluidos en centros psiquiátricos penitenciarios.
Suelen ser sujetos depresivos, aislados, amargados, paranoicos, obsesivos, que se sienten fracasados o rechazados por el resto de la sociedad y la “responsabilizan” por ello; por lo general, poseen antecedentes delictivos anteriores. Sienten fascinación por las armas de fuego (o armas blancas, según el caso) y, a veces –no siempre–, sólo hace falta un detonante (un hecho desgraciado, una muerte, un despido, un divorcio) para cargar sus armas y empezar a matar a todo aquel que se les ponga por delante, pero siempre en movimiento; hacen “recorridas” por diversos barrios o vecindarios, a pie o en automóvil. El asesino itinerante se dirige, p. ej., a un centro comercial y comienza a disparar indiscriminadamente, trasladándose de allí hasta otro lugar cercano; puede tener problemas familiares o personales y, un día en particular, “estalla” y decide asesinar a todos los que se le crucen; también se da el caso de los que asesinan, primero, a miembros de su familia. En ambas tipologías –la cual como toda regla tiene sus excepciones–, estos tipos de asesinos múltiples lo que buscan, en realidad, es morirse, pero deciden hacerlo de una forma escandalosa y, de esta forma, vengarse de la sociedad que los ha “hecho fracasar”.
– Asesinos en Serie (serial killers). Como sucede con otros vocablos –p. ej., obscenidad– el asesinato serial es algo difícil de definir. Parte de problema proviene de las fuerzas policiales, la prensa y algunos doctrinarios, cuyas definiciones tienden a diferir entre ellas y confundir el concepto real. Para una mayor claridad recurrí al “Manual del FBI”, el cual tipifica al asesino serial de la siguiente manera: a) comete/n tres o más homicidios, en lapsos que van de días a semanas, meses e incluso años, separados por un período emocional de enfriamiento o calma (cooling off); b) la cadena de asesinatos es producto de una urgencia irrefrenable, además de poseer, en alto porcentaje, una neta motivación sexual (cerca de un 85 %) en asesinos masculinos; en mujeres, los móviles preponderantes son las “causas personales” (52%) y la codicia (45%), y c) en su gran mayoría, tienen un patrón repetitivo y/o un MO y/o un ritual determinados –que pueden incluir o no su firma–, los cuales “perfeccionan”, ya sea en función del lugar (cambio de residencia con cierta asiduidad o no); el tipo de víctima o las acciones que realiza; la impunidad que adquiere al no ser capturado; el alto coeficiente intelectual –no en todos los casos– así como, también, el elevado nivel de estrés que lo lleva a cometer dichos actos criminales.
Este período de calma tiene su razón de ser en que estos criminales no son, precisamente, de los “que asumen riesgos”; quieren estar lo más seguros posibles de que su accionar será “exitoso”. Asimismo toman recuerdos y/o trofeos de sus víctimas luego de su asesinato o vuelven al lugar en donde abandonaron los cuerpos, con el fin de “revivir el momento”, lo que puede extender este período de calma.
Si bien, el “Manual del FBI” no posee un fin didáctico; la sistematización que allí se realiza es con el fin de lograr uniformidad en cuanto a la tipificación de todos los crímenes violentos, además de facilitar la labor policial en el momento de asentar la información en la base de datos nacional: el Programa de Aprehensión de Crímenes Violentos (Violent Criminal Apprehension Program, ViCAP), nacido dentro del Centro Nacional para el Análisis de Crímenes Violentos (NCACV, National Center for the Analysis of Violent Crime).
FUENTES: Douglas, John E.; Burgess, Ann W.; Burgess, Allen, G. & Ressler, Robert K., Crime Classification Manual: a Standard System for Investigating and Classifying Violent Crimes (“Manual de clasificación del crimen, un sistema estándar para la investigación y clasificación de crímenes violentos”), 3ª ed., John Wiley and Sons, New Jersey, 2013; García Roversi, Susana P., Asesinos Múltiples 1. Asesinos de masas e itinerantes y sus subtipologías, Colección “Sin Piedad”, vol. 1, Grupo Editorial HS, Buenos Aires, Argentina, 2010; ídem, Asesinos Múltiples 2. Asesinos en Serie, vol. 2, Parte 1ª, 2015.

Continúa en la Segunda parte.


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